¿Por qué la lactancia en la UCI neonatal es tan difícil?
Para muchas madres en América Latina, el sueño de amamantar piel a piel en la sala de maternidad se convierte en una realidad muy distinta: incubadoras, sondas y monitores. El parto prematuro, el dolor, la baja producción de leche y la carga emocional pueden llegar todos al mismo tiempo.
¿Cómo lo vivieron estas madres brasileñas?
La abogada Irena Heckerling, de 32 años, dio a luz a su hija Eva y comenzó a amamantar en la UCI neonatal. Sufrió una bajada de leche muy dolorosa y escasa producción; extraer siquiera el calostro era difícil. El banco de leche del hospital permitió que Eva recibiera leche materna mientras la producción de Irena se asentaba, y la sala de lactancia ofreció enfermeras que enseñaban masajes y técnicas de extracción.
«Era un centro de ayuda. Veías que no estabas sola, y eso marca una diferencia enorme», recuerda Irena. Su consejo: «Trata de no crear expectativas. Vive un día a la vez y busca apoyo: eso cambia todo».
La fisioterapeuta pélvica Sabrina Nunes Gabriel, de 27 años, extraía leche junto a la cuna de Serena para mantener la producción. En la sala de lactancia, una enfermera la abrazó, la escuchó y le devolvió la confianza. «Mi producción había bajado, pero en ese momento me di cuenta de que aún podía producir. Eso me hizo sentir que podía ser alimento para mi bebé». Con el apoyo del equipo, Sabrina no solo continuó amamantando sino que comenzó a donar leche para otros bebés de la UCI.
¿Qué papel juega el apoyo emocional?
Ambas madres destacan que la ayuda técnica no basta. Un gesto humano genuino — un abrazo, alguien que escuche — puede cambiar la confianza de la madre y, con ella, la producción de leche y la continuidad de la lactancia.
¿Qué recursos suelen estar disponibles?
- Bancos de leche hospitalarios que cubren la brecha mientras se establece la producción materna.
- Salas de lactancia con enfermeras capacitadas en masajes y extracción.
- Apoyo entre pares: conocer a otras madres en situación similar reduce el aislamiento.
- Las dos madres protagonistas tuvieron a sus bebés internadas en la UCI neonatal.
- Irena padeció dolor intenso y baja producción; el banco de leche cubrió la diferencia.
- Sabrina extraía leche junto a la cuna y luego donó el excedente a otros bebés de la UCI.
- El apoyo emocional de una enfermera mejoró visiblemente la producción de Sabrina.
- Consejo compartido: pedir ayuda cuanto antes y soltar las expectativas rígidas.
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